Faltan tres minutos. La otra persona escribe: tu enlace me pide instalar un programa. Lo instala. Le pide una cuenta. Se registra, espera el correo y acaba buscándolo en el spam
Los primeros minutos se van en soporte técnico. Cuando por fin funciona, media reunión se ha ido, el ánimo se ha roto y tu invitado se siente incómodo

